viernes 15 de octubre de 2010

Hermeneútica de los días

Lunes,
primogénito,
laboriosidad temprana,
hierro de los pasos que se hunden,
resacas encalladas en el cuerpo,
cabeza de los días
y vanguardia industrial del mundocidio.
Lunes flor de hidrocarburo,
obrero milenario de horas sin placeres,
resequedad de amor y fastidio de la espera.

Martes,
otro más que duele
esqueleto de duros momentos que te mofan,
rutina que trota entre las piedras,
cuello de los días colgado al árbol tedioso
de la pobreza.
Hambre y sed en la mirada,
martes ruido de ciudad
y sombra de buitre sobre el asfalto.

Miércoles,
anillo de plomo,
escombros de palabras en la mente,
cola de perros entre las piernas,
mosca azul del desamparo,
teléfono que suena y nadie contesta,
arcabuz al pecho y máquina contestadora.

Jueves,
catapulta ciega, meteoro,
triángulo de cuatro calabozos,
sudor de herrero,
abdomen de los días con un puñal en el ombligo,
sangre, sutura;
jueves, camposanto, oreja de muerto en la tierra
y sorda voz de la muerte que camina.

Viernes,
ansiedad, espuma aprisionada,
volcán de los placeres conteniéndose al desnudo
de la libertad;
desesperado, rodilla de los días
que se hinca frente al reloj.
Húsar de la gran batalla nocturna, avasallante,
viernes proyectil irracional que se dispara,
viernes fuego y pirotecnia.

Sábado,
pecado y minifalda,
exceso de cebada en las neuronas,
pequeño carnaval que alucina pesadillas.
Metal precioso, vino fermentado bajo la lengua,
torrente mineral de los placeres,
sudor de pieles en la cama.

Domingo...

viernes 21 de mayo de 2010

Bohemia fatal

(Mi único pantalón tenía un hermoso agujero.
Soñador Pulgarcito desgranaba en mi trayecto algunas rimas)
Arthur Rimbaud, Mi bohemia.

Camino solo con mi único par de tenis rotos
que llevo en las manos
paso entre la gente descalzo hasta del alma,
suspirando versos
que a veces desentierran una lágrima del pecho.
Voy triste, tristecito
respirando humo y dicharachos,
casi algo me acompaña, es mi voz
sola y quebrada entre mis dientes.
Camino para darle aliento a este silencio
entro por calles donde el pasado,
jamás vivido, germina en mi memoria.
Voy casi deseando no estar vivo,
a pasos cortos y pesados
que se entierran en un inefable desconcierto.
Veo larga y dolorosa la distancia,
muriendo la ciudad en la última línea
del horizonte.
Oh, peregrinaje del herido,
yo me acerco fatal al muro del cansancio
me deshago de rodillas
idealmente de rodillas.
La diligencia es esta prisa retenida,
querer cargar en pocos años la inmensidad
de los ancianos
y ya, moribundo de pereza y agonía,
irme despacio por estas sombras
de batalla anochecida.

sábado 30 de agosto de 2008

Por la poesía se edificaron fuertes corazones, huracanes del alma, hombres y mujeres dispuestos, con toda la rabia, con toda la voluntad del espíritu, a destruir el mundo de los cuerdos de todo aquel que se proclama ciudadano de la realidad (asno). Comienza lo que nunca tuvo principio, lo que nunca tendrá fin; las batallas son crueles, los síntomas doblegan el coraje del acero, pero estamos aquí, no nos importan ni fines, ni razones, sólo el hecho supremo, estar aquí; el resto es obra de la poesía, del poeta... de nosotros los POETAS........................................