viernes, 28 de julio de 2017

Pulmón de tinta negra

Acaso palabra...
deseo de renacer en otra esfera,
volver a respirar la luz
del frágil nacimiento?

Descontento.

Estar a solas,
inmerso en un silencio, (inundado de palabras),
diálogos de yo con el vacío,
de yo con la sordera de las masas,
con los versos que vuelan por encima del tiempo,
de yo conmigo mismo y contra mí.

Acaso destino...
padecimiento agudo de estar vivo,
sangre o pasión, exilio del espíritu,
este caer tan hondo,
esta carne de la llama,
este incendio que es vivir.

martes, 17 de junio de 2014

La sangre

Sólo la sangre
la sangre sólo, son mis ojos
y en ella también me ahogo.

Yo perdí los labios
en el corazón de una cereza,
por el odio y la vergüenza
resultó dañada la cereza.

lunes, 13 de mayo de 2013

Condenados

En momentos de agonía
nos hemos alimentado de cadáveres,
lúcidos de ira
navegamos hacia nuestro vacío más inmenso.
Bufa de mascaras y espinas ésta,
nuestro consuelo,
nuestro hachís nebuloso,
las visiones que podrian crepuscular
en la inmensidad.
Y del mismo centro del cielo
una rara brisa
que trajera la sensación de un oscuro pensamiento.

--Nos arrancó el huracán de la placenta,
nos mandó a volar sobre las cabezas
de las vírgenes viudas
y nos delató frente al primer crepúsculo del infierno.

Desde el puente jorobado

Una cucaracha observa
la ciudad desde el puente jorobado

a lo inevitable
sobre el puente jorobado
a las dos nalgas
insensibles de la ciudad descaudalada
bajo el puente jorobado.

Ciudad absorbida
en cada intermitencia
en los efluvios
de los rincones mullidos
por la orina de los domini-cans.

Una cucaracha, ahora mismo es testigo
del crimen que tiene piernas y camina
que se viste con bandera
y canta solemnidades deshechas
en los pechos inflados..

--La sangre y la burla corrieron por las alcantarillas...

En los más altos edificios
se edificó el morbo elástico para las masas,
mambo y reggaeton
deshicieron todo el pudor que unas manos
humanas pudieran exprimir.

El viejo orden se hundía en el fango del río,
una bestia nueva se garabateaba
en los ojos de todos;
Microsoft Windows, la nueva juglaría.
(Códigos de Barra)

martes, 26 de junio de 2012

Palabra, no palabra

Palabra bastarda
de todas las bocas lengua y saliva,
voz que a medio tono vacila
a la orilla de los labios,
voz que bosqueja las heridas;
palabra dolor, palabra duelo.

Esta voz la he soñado,
susurro y a veces estruendo,
pero no me sabe,
voz que es sudor del mismo tiempo;
palabra muerte, palabra descanso,
palabra nada.

Hablo de una voz sin más lengua
que la tuya y la del otro y la mía,
voz que en una esquina
de una ciudad cualquiera,
es la misma,
que en otra esquina y otra ciudad cualquiera.

No la digo, ella se dice sin decirla
cae desde la altura de la sangre
hasta el suelo de las dudas
y pasas tú, paso yo y pasan todos,
el cielo es un oscuro y la tierra un olvido;
palabra vacía, palabra, no palabra


Gatos amarillos

Me gustan los gatos amarillos,
los que acuden a tu cama por la noche
y se arrullan en tu pecho.
Me gustan porque se sienten como llama,
como si el fuego respirara
y te encontrara por la noche.
Me gustan los gatos amarillos
y no los negros, porque no son amarillos.
Estos gatos del alma
son como el amor que no nos da su nombre,
el amor de ojos de incendio
que se apaga si llega el día.
Gatos amarillos
que te muerden dulcemente
para que sepas que te quieren;
suaves como el terciopelo de la noche,
furtivos como ellos.
Son como historias peludas,
mitos amarillos y leyenda.
Me gustan así
porque me encuentran
mas yo no los encuentro,
vienen cuando quieren y yo no los espero,
como tela de la noche me envuelven
y aunque pueden dañarme no lo hacen,
porque yo los amo.

Betty Boop

A orillas del río Ozama,
Betty Boop en Santo Domingo
nació bajo el ojo de las estrellas saladas.

Betty Boop rompiendo las olas
de las avenidas,
convirtiendo sus miradas en aves rapaces,
surgiendo de los prostíbulos
como una luna de torneadas piernas.

Caminando por la calle Duarte
despertando los piropos de craqueros,
sandwicheros, comerciantes y motoconchos
y hasta el silbido aquel
que sale escurridizo por la ventanilla
de un Mercedes Benz.

Ella y sus ojos redondos, brillantes
rodando por el malecón
donde los lobos aullan al terror
de la urbe que se oxida frente al mar.

Ella cuya voz no sé cómo adjetivar,
cuyo rostro hace que el cielo sea más redondo
y cuya boca es el centro mismo del universo.

Betty Boop dominicana,
madre de diez mil orgasmos anónimos,
acróbata de besos y piernas cruzadas.

La que en la cola de un motor setenta
escapó de casa en su cumpleaños número quince,
la que se emborrachaba con los ángeles del vino
y la pereza,
la que en tacos altos y minifalda subió al cielo
y bajó a la tierra propagando
las bendiciones de la desnudez.

Ella misma que se estrujó en la brisa
de todos los ghettos
y despertó en la maraña de los brazos
de un hombre cualquiera.

Ella enemiga de las monjas,
cultora de caricias
en la humedad de las sábanas,
agotó las auroras en sus pestañas largas.

Betty Boop la metáfora,
la flapper, la culebra redonda
que encestó los besos en los labios de oro.

Seduciendo a los viajeros que pasan
por alguna de las orillas
de sus noches,
reanimando los abrazos
que mueren en sus hombros,
los corales de sus manos,
los astros que iluminan su mirada.

Ella la que conoció a todos los poetas
y floreció en más de mil sonetos de taberna.

Ella algodón rosado
que hace olvidar las heridas del amor,
nepente del despecho
y quimera de adolescentes en ansias.

Betty Boop, luna, cielo, mar, ostra...